jueves, 22 de mayo de 2014

Cena para roedores

Cena para roedores
Ratones y varios animales callejeros se dan banquete en las zanjas
abiertas desde hace más de dos meses en Villegas, Muralla y Teniente Rey
jueves, mayo 22, 2014 | Jorge Olivera Castillo

LA HABANA, Cuba -La sustitución de viejas tuberías, de gas y agua, en
algunas zonas de la Habana Vieja, demuestra la incompetencia de las
instituciones gubernamentales.

No se sabe cuándo terminará una obra que comenzó hace más de dos meses y
que ha traído por el momento, según opiniones de los futuros
beneficiados, más perjuicios que recompensas.

Ya han ocurrido varias caídas de niños y personas de la tercera edad en
las enormes zanjas, transitadas por roedores que se hartan con los
desperdicios lanzados entre los montículos de piedras y polvo.

Un jubilado que no quiso revelar su identidad dijo a este reportero:

"El arreglo va a provocar una epidemia. No sé por qué se han demorado
tanto en poner los tubos nuevos. Verdad que el trabajo no es fácil, pero
presiento que el retraso tiene que ver con la desidia de los burócratas.
Casi siempre las soluciones se complican por causas totalmente ilógicas.
No dudo que ya se hayan sobregirado en los gastos. Da vergüenza que esto
continúe ocurriendo en medio de la difícil situación económica".

Las labores que afectan varios tramos de las calles Villegas, Muralla y
Teniente Rey, han servido para corroborar que la indisciplina social en
Cuba es algo irremediable.

Muy pocos residentes del vecindario se desplazan hasta los depósitos de
basura ubicados fuera del perímetro en que se lleva a cabo la reparación.

Prefieren arrojar las jabas de nylon repletas de desechos desde ventanas
y balcones. Alegan, a modo de justificación, los peligros de vadear las
lomas de tierra, ahora convertidas en lodazales, a raíz de las copiosas
lluvias de mayo.

"No voy arriesgarme. ¿Y si me caigo y me parto un hueso? Andar por las
aceras es como caminar en una cuerda floja, mucho más de noche. La falta
de iluminación es un viejo problema que también deberían resolver.
Mientras no cierren los huecos, seguiré botando la basura desde mi
casa", afirmó Margot, quien habita, desde hace 20 años, en el segundo
piso de un edificio declarado inhabitable.

Lo peor de la situación es la coincidencia en el proceder de decenas de
personas a las que les importa un bledo que la zona se convierta en
terreno fértil para la propagación de enfermedades.

Ratas, perros y gatos callejeros garantizan su cena cada día, gracias a
las bolsas que noche tras noche caen desde las alturas.

El olor nauseabundo cobra intensidad en la zona. A la pudrición de los
desechos del vecindario, desperdigados por toda el área, se agrega la
fetidez de las aguas albañales que han sido dañadas accidentalmente por
el martillo neumático usado para romper las calles.

Una observación objetiva de la problemática, indica que el
resquebrajamiento del entorno higiénico-sanitario proseguirá hasta tanto
no concluya la instalación de las nuevas tuberías.

"Al paso que van, no terminan este año", apuntó en broma el dueño de una
cafetería, que pese a las dificultades se mantiene abierta.

El local está ubicado en el portal de su casa, justamente en el borde de
una de las zanjas visitadas por los roedores y bañada por un maloliente
líquido de color negro. No le faltan clientes.

oliverajorge75@yahoo.com

Source: Cena para roedores | Cubanet -
http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/cena-para-roedores/

No hay comentarios:

Publicar un comentario