martes, 6 de mayo de 2014

El País del Alzheimer

El País del Alzheimer
mayo 5, 2014
Verónica Vega

HAVANA TIMES — Porque me ha tocado palpar los estragos de ese mal
misterioso y devastador, después de ver el filme "Away from her", una
conmovedora película sobre el Alzheimer, no consigo dejar de
cuestionarme si todo en nuestro destino es tan fatal e inevitable.

Esta enfermedad neurodegenerativa se manifiesta como deterioro cognitivo
y trastornos conductuales. A medida que mueren las neuronas y se
atrofian diferentes zonas del cerebro, ocurre la pérdida progresiva de
la memoria y otras capacidades mentales. En pocas palabras: la
personalidad se despedaza. El proceso, que dura años, arrasa con la
voluntad del paciente, paraliza la vida del cuidador, y a veces la de
una familia.

En el filme vemos el conflicto que esto representa para una pareja que
ha convivido por 44 años; cómo el esposo ve alejarse a su esposa, (Julie
Christie en una actuación memorable), no tanto hacia el hogar de
ancianos en que la visita a diario, sino hacia un país mental adonde él
ya no tiene acceso.

Tan lejos está prodigando atenciones a otro paciente, que él llega a
dudar si su amnesia es una farsa para castigarlo por viejos adulterios.

Aunque "Away from her" concluye con un rapto de lucidez súbito de la
enferma, no es un happy end sino una pausa en la caída. Ya el atribulado
esposo había sido advertido de que esos retornos eran flashazos
aleatorios antes de la oscuridad total.

La constante referencia del invierno en paisajes desolados, en la
quietud del confortable sanatorio que igual impacta con el espectáculo
de la gradual parálisis de la vida, nos muestra la estación final, esa
en la que nadie quiere pensar, hasta que llega.

Y sin embargo se filtra la esperanza. En la resistencia del amor, en la
espera paciente del esposo por ese despertar de conciencia que une a los
amantes al final, aunque sea como una despedida.

Razones para no rendirnos

La medicina ortodoxa plantea que las causas del Alzheimer no han sido
completamente descubiertas. Propone (¿o afirma?) tres principales
hipótesis para explicar el fenómeno: el déficit de la acetilcolina, la
acumulación de amiloide o tau y los trastornos metabólicos.

Otras fuentes enfocan a la mente como el generador de todas las
enfermedades (físicas y psicológicas), considerando éstas
manifestaciones psicosomáticas de determinados patrones de pensamiento a
veces no conscientes, y autodestructivos.

Para Louise Hay, autora del best seller: "Usted puede sanar su vida", el
Alzheimer es la expresión del rechazo subconsciente a vivir, por
insatisfacciones profundas, miedos, resistencia a la experiencia del
dolor. En esa huida se aletarga la conciencia evitando todo lo que lastima.

La dificultad en desprenderse de viejas ideas acumuladas inhibe la
generación de nuevas, y puesto que la atención está mucho más centrada
en el pasado que en el presente, la memoria a corto plazo se vuelve
deficiente y se atrofia, sin aportar nada nuevo ni creativo.

Entonces se produce el doble viaje: al pasado, a la niñez, reafirmado
por un comportamiento egoísta e infantil; y a la muerte, para la que
todo el cuerpo se prepara acelerando el proceso de envejecimiento. Es
como si se comprimiera un ciclo de vida, uniendo los dos extremos de la
experiencia de existir.

Las propuestas de medicina alternativa se reciben generalmente con gran
escepticismo. Son responsables de esto, además de los prejuicios
materialistas o la inercia de la tradición, el inmenso monopolio de la
industria farmacéutica. Al parecer no importa que personas beneficiadas
con métodos no académicos intenten difundir su testimonio.

La misma vida de Louise Hay es un ejemplo práctico de lo que predica.
Con sus métodos superó traumas de abuso sexual en la infancia, y un
cáncer de útero sin intervención quirúrgica ni quimioterapia. No es un
caso aislado y hay historias registradas de estos ejemplos de cáncer
disueltos "misteriosamente". La ciencia, sin una explicación para el
fenómeno, lo llama "remisión espontánea".

Para Louise Hay, Jaques Martel, y otros terapeutas englobados
despóticamente en el término New Age, el Alzheimer, puede revertirse con
terapias de autoaceptación, de aceptación del presente. Louise afirma:
"El cerebro es el ordenador del cuerpo. La sangre es júbilo. Las venas y
las arterias son canales por donde circula esa alegría. El pensamiento
negativo produce atascos en el cerebro."

En un país como Cuba, sin acceso a internet, es decir, sin derecho a la
investigación por vía individual, podrían y deberían aprovecharse
terapias que no demandan recursos económicos.

La dura realidad de los ancianos incapaces de correr tras una guagua,
desplazados por generaciones feroces, que carecen de un sillón de ruedas
para ser llevados a un policlínico, que ni sueñan con condiciones de
higiene como los carísimos pampers, las conoce quien las ha vivido.

Un amigo que estuvo en un hogar de ancianos de Centro Habana, me contaba
que pacientes con incontinencia urinaria a veces permanecían desnudos
por falta de ropa limpia; que aquella acumulación de cuerpos fláccidos y
escuálidos le hacía pensar en el Infierno de Dante.

Las enormes deficiencias en la atención al adulto mayor en la isla
incluyen tardíos o ausentes diagnósticos de Alzheimer y seguimientos
especializados. ¿Cuesta tanto imprimir esta literatura que la gente
descarga de internet y circula digitalmente?

Manuales como "Usted puede sanar su vida", "Diccionario de las
dolencias", o aproximaciones al Ayurveda, deberían venderse a precios
módicos, o permanecer accesibles como libros de alquiler en bibliotecas
de clínicas y hospitales. Que sea el posible paciente quien elija si
apuesta o no por la fe, mientras es aún dueño de su voluntad e inteligencia.

Y puesto que la ciencia no ha podido solucionar el problema de la
demencia senil, por qué no adentrarse en el universo mental del que
sabemos tan poco y en el que vamos a vivir, de todos modos, porque
nuestra existencia está en el pensamiento.

Ignoro el promedio de personas afectadas por el Alzheimer en Cuba, pero
basta una mirada alrededor para deducir que es alto y muy probablemente,
en triste ascenso.

Source: El País del Alzheimer - Havana Times en español -
http://www.havanatimes.org/sp/?p=95658

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