domingo, 24 de agosto de 2014

Médicos cubanos recuerdan el drama de los balseros en la Base de Guantánamo

ublicado el sábado, 08.23.14

Médicos cubanos recuerdan el drama de los balseros en la Base de Guantánamo
JUAN O. TAMAYO
BASE NAVAL DE GUANTÁNAMO

Cuando los médicos cubanos de Miami vinieron para ayudar a 30,000
balseros cubanos detenidos aquí, encontraron un campamento infernal de
tiendas de campaña en el cual las personas se cortaban y se quemaban a
sí mismas con la esperanza de ser evacuadas a hospitales en Estados Unidos.

Los médicos se horrorizaron cuando vieron a niños con los dientes
podridos a causa de la dieta rica en azúcar en Cuba, que estaba en
bancarrota en ese momento. Ellos vieron a un niño al que se le había
extirpado parte de un pulmón porque los médicos en Cuba carecían de
antibióticos para tratar un simple caso de neumonía.

Veinte años después, los médicos del Equipo Médico de Miami (Miami
Medical Team, o MMT) que se ofrecieron para tratar a inmigrantes cubanos
y haitianos en este enclave de las Fuerzas Armadas de EEUU en la costa
sudoriental de Cuba, miembros del grupo, creado sin ánimo de lucro,
regresaron el viernes para conmemorar su labor.

"Estamos muy contentos de estar de regreso en el único territorio libre
de Cuba", dijo el presidente del MMT Manuel Alzugaray, con la voz
temblorosa por la emoción, durante una ceremonia en la capilla de la
base, no muy lejos de las prisiones donde permanecen encerrados casi 150
cautivos de la guerra al terrorismo.

Las dos docenas de miembros del MMT fueron directamente a un pequeño
santuario dedicado a la santa patrona de Cuba, Nuestra Señora de la
Caridad, junto a la capilla. Varios de ellos acariciaron con suavidad el
vidrio protector y luego se unieron en una plegaria de grupo por la
libertad en la isla de régimen comunista.

Cuando los voluntarios del MMT vinieron por primera vez en el verano de
1994, unos 15,000 haitianos y 1,500 cubanos detenidos en una operación
estadounidense de intercepción en alta mar llamada Señal Marina (Sea
Signal) ya estaban allí. Esa cifra acabó creciendo a 45,000, en una base
que usualmente alberga entre 5,000 y 6,000 personas.

Castro, sacudido por el colapso de los subsidios soviéticos y airado
porque Washington estaba recibiendo a balseros cubanos con brazos
abiertos, anunció que todo aquel que quisiera salir de Cuba podría
hacerlo. Alrededor de 35,000 se tiraron al mar. El presidente Bill
Clinton juró que no los aceptaría y ordenó que la mayoría fueran traídos
a esta base hasta que él pudiera decidir qué hacer con ellos.

Alzugaray dijo que el Departamento de Estado de EEUU pidió la ayuda del
MMT debido a su experiencia asistiendo a rebeldes antimarxistas en
Nicaragua y Angola. Guarioné Díaz, entonces jefe de una agencia de
trabajo social de Miami fue llamado para servir de enlace entre los
refugiados y la base militar; "el alcalde de Guantánamo", como lo llamó
un reporte noticioso.

La primera ola de inmigrantes cubanos y haitianos en llegar fueron
amontonados en medio del sofocante calor del verano y el polvo – el área
de Guantanamo es árida– en tiendas de campaña verde olivo rodeadas de
cercas de alambre de púas que parecían y se sentían como cárceles al
aire libre.

El psiquiatra de Miami Rigoberto Rodríguez, de 61 años, dijo que vio
numerosos casos de depresión "debido al drama en alta mar". Académicos
han estimado que por el camino murió uno de cada cuatro balseros que se
lanzaron a la carrera enloquecida hacia la libertad, conocida como la
Crisis de los Balseros.

Muchos de los refugiados eran adolescentes que habían dejado atrás sus
familias en Cuba, y ninguno de ellos sabía en un inicio si se les
permitiría entrar a EEUU, si serían obligados a regresar a Cuba o
enviados a un tercer país.

El cirujano Alexis Abril, de 70 años, recordó a una mujer con un cáncer
de seno tan avanzado a quien la piel se le estaba rajando. Ella alegó
que le habían negado tratamiento en Cuba por ser disidente. La mujer fue
evacuada a un hospital de EEUU, como todas las emergencias médicas.

El dentista Enrique Cepero dijo que había quedado en shock al tratar a
niños de seis y siete años cuyos dientes se habían podrido debido a que
su único desayuno era agua con azúcar cuando Cuba se hundió en una
depresión postsoviética en la que hambre y escasez de todo tipo
afectaron la isla.

El internista Jorge Beato, de 65 años, dijo que él recordaba en
particular a un niño de entre cinco y siete años que había padecido en
Cuba de neumonía, la cual generalmente es tratable con antibióticos.
Cirujanos cubanos le extirparon parte del pulmón, al parecer porque no
tenían los antibióticos.

La posibilidad de evacuaciones médicas provocaron una epidemia de
enfermedades y lesiones falsas.

"Un caso de epilepsia recibió parole, y entonces tuvimos una epidemia de
ataques epilépticos", dijo Beato. "En un solo día vi 27 supuestos
ataques epilépticos".

Después de que un refugiado sufrió quemaduras accidentales y fue
evacuado, varios otros se quemaron a sí mismos, agregó. Uno se echó
salsa Tabasco en el ojo. Otro tragó clavos. Un tercero se hizo una
cortada y se tragó su propia sangre, para que apareciera en sus heces
fecales.

"Yo les dije, no empiecen a inventar cosas" porque las fuerzas armadas
de EEUU – elogiadas por igual por todos los miembros de MMT – podrían
ponerse duros y parar los paroles médicos, agregó Beato. "Pero la
desesperación era tan grande que ellos hacían cualquier cosa con tal de
salir de aquel infierno".

Los voluntarios de MMT trataron inicialmente a los inmigrantes
haitianos, para evitar quejas de que los cubanos recibieran un
tratamiento privilegiado. Pero a medida que la mayoría de los haitianos
eran enviados de regreso a Haití y más cubanos siguieron llegando, su
carga de casos y su sentido de urgencia fue cambiando.

Primero, ellos urgieron a la Casa Blanca para que permitiera la entrada
de los niños cubanos, entre 7,000 y 8,000, y sus familias a EEUU.
Clinton aceptó, y aquellos habían salido en diciembre de 1994. Varios
miembros del MMT recuerdan con amargura a la entonces secretaria de
Justicia, Janet Reno, cuando dijo que nunca se permitiría la entrada de
los cubanos en EEUU.

A medida que pasó el tiempo, la vida en los campamentos mejoró, se hizo
menos apiñada y más organizada.

MMT organizó a los profesionales de la medicina entre los refugiados en
grupos de seleccion de prioridades que podrían tratar algunos casos
menores y pasar otros a los médicos militares. Y los campamentos
eligieron a sus propios enlaces con las fuerzas armadas.

"Esa forma de autogobierno fue una minidemocracia que me enseñó que la
Cuba del futuro podría salir adelante", dijo Beato.

Artistas pintaron imágenes que reflejaban los peligros del mar y la
tristeza de la vida en los campamentos, e hicieron esculturas con las
envolturas plásticas derretidas de las raciones militares conocidas como
Meals Ready to Eat (MRE).

"Su inventiva con los materiales artísticos era increíble", dijo Nunzio
Mainieri, de 87 años, nacido en Cuba, cirujano plástico y escultor que
albergó a dos artistas refugiados en su estudio de Coral Gables luego
que llegaron a Estados Unidos. El no hizo el viaje el viernes.

La violinista Lisbet Martínez, quien tenía entonces 12 años, hizo varias
actuaciones en que tocó el himno de EEUU. Y Guarioné Díaz recordó que el
arroz mejoró mucho después de que él persuadió a los militares
estadounidenses de que permitieran a los cubanos que lo cocinaran.

Nacieron grupos musicales, y se separó una tienda para el
entretenimiento. Un participante en el viaje del MMT dijo que hubo
incluso rumores de servicios de "masaje" disponibles en los campos.

Alzugaray dijo que los balseros también denunciaban a otros habitantes
del campamento como espías cubanos. Cubanos con expedientes delictivos o
de los que se sospechaba de ser infiltrados o inestables mentalmente
fueron enviados a un centro de detención conocido como Camp X-Ray.
Alrededor de 500 acabaron siendo devueltos a Cuba.

Los médicos del MMT rememoraron además su emoción al ver otra vez a Cuba
cuando sus aviones chárter se acercaron a la base de Guantánamo, y luego
al poner el pie en su patria por primera vez después de décadas de exilio.

"Guantánamo es seco y puede parecerse más a Arizona, pero el color del
océano era indudablemente de un azul cubano", dijo Cepero, quien pasó 14
años en una cárcel cubana antes de irse en 1975.

Cepero y Mainieri dijeron que les gustó ver de nuevo hasta los feos
roedores que son endémicos de Cuba, conocidos como jutías. Cepero dijo
que él todavía conserva un trozo de alambre de púas que él cortó de una
cerca del campamento.

Cuando el último inmigrante cubano salio de la base a principios de 1996
–prácticamengte todos rumbo a EEUU– 110 miembros del MMT habían pagado
sus propios pasajes por unos 50 viajes de jueves a domingo a la base, y
tratado unos 600 y 800 pacientes cada fin de semana.

En la actualidad, no queda casi ninguna señal de que en esta base se
apiñaron alguna vez 30,000 cubanos, 15,000 haitianos y miles de miembros
del personal militar de la base y civiles de terceros países contratados
por el Pentágono para que ayudaran con los refugiados.

Las tiendas de campaña fueron plegadas, los catres amontonados, y el
plan era ponerlos a bordo de barcos cargueros para la próxima crisis de
refugiados.

Pero todavía hay evidencia de cubanos desesperados tratando de escapar
de la isla y encontrar refugio en la base de la Marina de Guerra
estadounidense.

La semana pasada, un cubano atravesó a pie con todo cuidado uno de los
campos minados cubanos que rodean la base, saltó por encima de una
cerca, entro a la base de y pidió asilo político, según personal de la
misma.

Otro trató de hacer lo mismo hace poco más de 3 semanas, dijo el
personal de la base, pidiendo discreción porque no estaban autorizados a
comentar al respecto. Una mina explotó, y el cubano murió.

Source: Médicos cubanos recuerdan el drama de los balseros en la Base de
Guantánamo - Cuba - ElNuevoHerald.com -
http://www.elnuevoherald.com/2014/08/23/1827249/medicos-cubanos-recuerdan-el-drama.html

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