jueves, 21 de agosto de 2014

Ser próspero para ser bueno

21 de agosto de 2014 • 11:12

"Ser próspero para ser bueno"
BBC Mundo, @ravsberg

En estos días estrené el seguro médico cubano. La atención en el
hospital fue excelente, en un par de horas me habían visto un clínico y
2 especialistas más. El problema empezó después, cuando me dijeron que
tendría que esperar otras 2 horas para trámites.

Se necesitaba que un empleado del seguro se dignara a responder el
teléfono para confirmar que yo había pagado mi cuota anual. "Son normas
que nos impone Asistur y son extremadamente lentos para responder", me
explicó la empleada administrativa de la clínica.

Finalmente apareció una doctora de la dirección de la institución y se
saltó las reglas burocráticas, me recomendó que me fuera a casa a
descansar, asegurándome que ella asumía la responsabilidad "porque la
salud del paciente debe ser lo primero".

Meses atrás me tocó llevar a una cubana con un esguince al Hospital
Clínico Quirúrgico. En urgencia la atendió muy rápidamente una médica
ortopeda, le hizo un examen minucioso, le explicó el tratamiento y
ordenó que se le pusiera un yeso en el pie.

Ahí empezaron los problemas, los técnicos aseguraban que el yeso se
había acabado pero la doctora los encaró diciéndoles "a ver que están
haciendo con el material porque a mis pacientes no les puede faltar".
Poco después aparecía el desaparecido yeso.

¡Faltan médicos!

Conversando en confianza con un funcionario de gobierno, éste se quejaba
de la Salud Pública y me aseguró que la escasez de médicos es
consecuencia de que se han enviado miles de ellos a trabajar a otras
partes del mundo.

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Los ciudadanos deberían poder decidir sobre este tema pero sabiendo que
traer los médicos de vuelta a casa significa, entre otras cosas, el
reinicio de los apagones porque son ellos los que pagan el petróleo que
viene de Venezuela y que hoy nos alumbra.

Además a mí no me dan las cuentas porque los galenos en el extranjero no
pasan de 20 mil, sumando incluso a los que irán a Brasil y Ecuador. Es
decir que en la isla quedan 55 mil, 1 por cada 200 habitantes, lo cual
implica una de las mejores tasas del mundo.

Y sin embargo, quienes se quejan tienen razón, la Salud Pública no está
funcionando bien. Si se la compara con otros países de la región las
críticas pueden parecer excesivas pero no lo son cuando se mide a la
Cuba presente con la Cuba que fue.

Los cubanos estaban acostumbrados a una mejor atención, más rápida y con
más recursos. Además era una Salud Pública que nunca midió el valor
monetario de lo que hacía, aun hoy las instituciones ni siquiera conocen
el costo de sus servicios.

Durante décadas el sistema de atención se mantenía a base de gastar lo
que hiciera falta y más, a veces mucho más. El problema es que ya no
existe "la ayuda desinteresada de la Unión Soviética" y es necesario
arreglárselas con lo que hay en casa.

Y hay más que suficientes médicos, los recursos económicos
imprescindibles, equipos, instalaciones, capacidad científica y
medicamentos. Falla la eficiencia, la organización, el control, los
salarios, la contratación de servicios externos y el uso de los recursos.

Las glorias no son solo deportivas

Cientos de miles de latinoamericanos has recuperado la vista gracias a
las operaciones de los oftalmólogos cubanos.(Foto: Raquel Pérez)

Inexplicablemente los salarios del personal médico son ínfimos. A pesar
de que ellos aportan más divisas que cualquier otro sector del país, les
pagan menos de US$1 por una guardia de 24 horas en una sala de urgencias
a la que llegan decenas de pacientes.

Mientras, el Ministerio se gasta el presupuesto en construcciones
hospitalarias que recibe con salideros de agua, ventanas que no abren,
quirófanos contaminados, techos que se derrumban o pierden equipos de
miles de dólares por no comprar un aire acondicionado de US$300.

Para aumentar los salarios bastaría apretar las tuercas al Ministerio de
Salud obligándolo a que utilice mejor los recursos, cree mecanismos
burocráticos ágiles, controles efectivos, gastos racionales y exija un
mínimo de calidad en los servicios que contrata.

O pedirle que controle las medicinas que importan y producen, las que
venden a precios subvencionados para que luego escaseen porque se
escurren de los hospitales, farmacias y laboratorios hacia el mercado
negro, para beneficio de los especuladores.

Se acaba de anunciar que los deportistas podrán contratarse en otros
países y quedarse con todo lo que ganen. Me parece una excelente idea
porque es la única forma en que se podrán mantener los resultados
deportivos que hicieron famosa a Cuba.

Pero ninguna medalla olímpica ha dado más gloria a la nación que el
trabajo de sus médicos en más de 100 países, la reducción la mortalidad
infantil en la isla a los mejores niveles del mundo o haber devuelto la
vista a cientos de miles de latinoamericanos.

Nadie tiene tanto derecho como los trabajadores de la salud a que se
reconozca su labor más allá de diplomas y discursos. Bastaría dedicar
solo un 2% de las divisas que aportan los propios médicos al país para
darles ingresos superiores a la canasta básica.

Dijo José Martí que "se necesita ser próspero para ser bueno" y a lo
mejor tenía razón pero la sentencia no aplica a los médicos cubanos
porque su bondad es infinitamente mayor a la prosperidad con que han
vivido durante los últimos 20 años.

Source: "Ser próspero para ser bueno" - Terra España -
http://vidayestilo.terra.es/salud/ser-prospero-para-ser-bueno,5405852edc6f7410VgnCLD200000b1bf46d0RCRD.html

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