viernes, 23 de octubre de 2015

Cubanos en odisea desde Ecuador a EEUU, expuestos a enfermedades

Cubanos en odisea desde Ecuador a EEUU, expuestos a enfermedades
El paso más riesgoso es la zona selvática el Tapón del Darién
viernes, octubre 23, 2015 | Martí Noticias

MARTÍ NOTICIAS (Rolando Cartaya).- ¿Ha visto alguno de esos documentales
de National Geographic sobre la carrera del salmón remontando los ríos
para desovar?

Hasta hace poco, en los ya rutinarios reportes sobre emigrantes cubanos
interceptados en su clandestina peregrinación de Ecuador a Estados
Unidos predominaban cifras de uno o dos dígitos. Ahora las cifras
recuerdan el atropellado rito anual de los salmones: Las noticias hablan
de grupos de 130 detenidos, 150 que se entregaron, 300 que ingresaron a
una estación migratoria, 400 que llegarán mañana…

La prensa y los protagonistas han descrito cómo la odisea de atravesar
ocho países emprendida por un creciente número de isleños para llegar a
la Meca del Norte con pies secos –como se les exige desde el gobierno de
Bill Clinton– está erizada de contratiempos y peligros: desde la
detención y deportación por los Gobiernos afectados hasta extorsiones,
estafas, robos, torturas o asesinatos a manos de funcionarios venales,
bandas de contrabandistas de personas, narcotraficantes, guerrillas y
paramilitares.

Sin embargo, poco se habla de una amenaza menos mediática que acecha a
estos cubanos en su incierta ruta hacia la puerta trasera del gran país
donde quieren rehacer sus vidas. El asunto había estado confinado a
ensayos –incomprensibles para nosotros los profanos– que se presentan o
publican en simposios médicos y revistas especializadas. Pero ahora se
empieza a temer que llegue a amenazar a grupos de población más grandes
que el de los cubanos desesperados.

"Esto no se me cura"

Unos dos meses después de su llegada a Estados Unidos por la frontera,
en abril de 2013, cuatro cubanos buscaron auxilio por separado en
centros asistenciales de consulta externa del estado de Texas. Los
cuatro tenían lesiones en la piel de los brazos, antebrazos, muslos o la
cabeza. Los médicos de las clínicas donde fueron atendidos supusieron
que sufrían una infección bacteriana bastante común, Staphylococcus
Aureus, y les recetaron los antibióticos de rigor.

Pero la terapia no surtió efecto: Las lesiones no sanaron, sino que
continuaron creciendo y desarrollándose hasta convertirse en feas
úlceras, acompañadas de nuevas lesiones. Eso sí, no les causaban dolor.

Los cuatro –dos mujeres de 38 y 43 años, y dos hombres de 43 y 46–
fueron remitidos al Departamento de Dermatología de la Escuela Nacional
de Medicina Tropical, sita en el Colegio de Medicina Baylor (BCM), en
Houston. Allí se les ordenaron biopsias de las lesiones.

Al llenarles la historia clínica ninguno refirió fiebre, escalofríos,
sudoraciones o pérdida de peso. Pero sí contaron que en su ruta hacia el
norte los cuatro habían atravesado a pie el Tapón del Darién, una zona
selvática entre Panamá y Colombia tan intrincada e inhóspita que es
preferible pasar por mar de un país a otro, y donde se refugian
guerrilleros y criminales. Durante el cruce, que les tomó entre 5 y 15
días, todos habían dormido al aire libre, y sufrido numerosas picaduras
de insectos, léase, vectores de enfermedades.

Las biopsias arrojaron Leishmaniasis cutánea, causada por la Leishmania
(Viannia) Panamensis.

El Darién panameño, según consta en el reporte médico, es una región con
altas tasas de transmisión de la Leishmaniasis, que también existe en
todos los países transitados por los "balseros de a pie".

Pústulas, desfiguración y hasta la muerte

La película colombiana Operación Jaque sobre el secuestro por las FARC
de la candidata presidencial Ingrid Betancourt y su liberación en una
operación de Inteligencia del Gobierno muestra cómo los secuestrados
procuraban cubrirse la piel, pese al intenso calor de la selva, para
evitar las picaduras de los insectos y, especialmente, la de la "mosca
de la arena" (Phlebotomus) que inoculan el parásito de la Leishmaniasis.
De hecho, Emmanuel, el hijo concebido en cautiverio por la secretaria de
Betancourt, Clara Rojas, fue evacuado del campamento y entregado por la
guerrilla a una familia civil cuando tenía ocho meses de edad porque le
brotaron dos grandes llagas provocadas por la enfermedad.

La Leishmaniasis es una enfermedad infecciosa provocada por parásitos
protozoarios del género Leishmania, que pueden afectar la piel y las
mucosas, e incluso órganos y tejidos internos como el hígado, el bazo
(Leishmaniasis visceral) y la médula ósea, en cuyo caso puede ser mortal.

El vector, la hembra de la "mosca de la arena", necesita sangre para
alimentar sus huevos y poder reproducirse y pica a animales que forman
parte del reservorio natural del parásito, como el armadillo, el zorro,
la zarigüeya, el perro y roedores como las ratas. Luego, puede picar a
seres humanos e inocularles el parásito.

Aún cuando no llegan a poner la vida en peligro, las variantes cutáneas
de la enfermedad originan lesiones repulsivas en la piel y, en caso de
afectar las mucosas, el mal puede ocasionar la destrucción progresiva de
la cavidad bucal y nasofaríngea, convirtiendo a la persona prácticamente
en un personaje de película de horror.

Esta última, la Leishmaniasis mucocutánea, es causada por parásitos del
subgénero Viannia, entre ellos el L. Panamensis que apareció en las
biopsias de los cubanos.

Un artículo sobre el tema en National Geographic señala que los casos
avanzados son capaces de desfigurar a las personas a tal grado que las
mujeres se quedan sin casar o son abandonadas por sus maridos.

Expansión territorial

En Cuba no se han reportado casos autóctonos de Leishmaniasis, si bien
cooperantes cubanos la han contraído en misiones internacionales.

Los expertos advierten que una de las condiciones que se describen como
idóneas para su propagación es la acumulación de basura, que propicia la
proliferación del vector. Esto suele ocurrir en asentamientos urbanos,
donde también abunda el perro doméstico, que es el principal vector de
los parásitos que causan la variante visceral.

En cuanto a Estados Unidos, National Geographic, que cita el caso de
unos 20 norteamericanos que contrajeron el mal en las selvas de
Honduras, señala que el mal podría estar extendiéndose al norte, debido
por una parte al cambio climático (que permite a la "mosca de la arena"
vivir en latitudes anteriormente más frías, e interrumpe el ciclo vital
de los roedores, por lo que los insectos podrían empezar a picar a más
seres humanos) pero también al desplazamiento de personas.

El Dr. Peter Jay Hotez, decano de la Escuela Nacional de Medicina
Tropical en el Colegio Baylor de Medicina, dijo a National Geographic
que ha habido posiblemente 100.000 nuevos casos entre las personas que
huyeron de las zonas ocupadas –ISIS en Siria o que fueron víctimas de la
trata de ellos como refugiados–. Esas enfermedades han sido descubiertas
en el Medio Oriente y Europa donde han llegado a través de los refugiados.

"Hay un aumento entre los cubanos que huyen de ese país, que han llegado
a Estados Unidos por tierra a través de América Central y del otro lado
de la frontera con Estados Unidos, y que fueron diagnosticados en las
salas de emergencia", explica National Geographic.

Por lo pronto, un informe de nueve especialistas publicado el año pasado
sobre el caso de los cuatro cubanos llama la atención sobre lo que
describe como "una ruta de inmigración previamente inapreciada de los
cubanos a través de Centroamérica, que pone a los inmigrantes en riesgo
de contraer varias enfermedades tropicales emergentes, incluida la
Leishmaniasis".

Source: Cubanos en odisea desde Ecuador a EEUU, expuestos a enfermedades
| Cubanet -
https://www.cubanet.org/noticias/cubanos-en-odisea-desde-ecuador-a-eeuu-expuestos-a-enfermedades/

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