lunes, 19 de octubre de 2015

Lisiados por partida doble

Lisiados por partida doble
Si ya difícil es andar en silla de ruedas, resulta casi imposible
conseguir una, según testimonios recogidos por nuestro diario
lunes, octubre 19, 2015 | Frank Correa

LA HABANA, Cuba – Las personas con impedimentos de locomoción en Cuba
enfrentan un grave problema debido a la escasez de sillas de ruedas. En
una pesquisa para conocer las necesidades más acuciantes, este reportero
entrevistó a varios cubanos que utilizan sillas prestadas, deterioradas
por el uso y ya sin muchos de sus aditamentos.

Así está, por ejemplo, Emilio Jorrín Millet. Residente en el municipio
Playa, trabajó durante 37 años como martillero en una empresa de la
construcción donde contrajo una enfermedad circulatoria debido a las
pésimas condiciones laborales. "Diez horas diarias en el fango y la
humedad", describe. "Adquirí un tipo de gangrena que los médicos llaman
'azabache', por la que me amputaron ambas piernas".

Sigue contando su historia: "Me faltaban varios años para jubilarme y me
retiraron por impedido físico, con una pensión que no da ni para
almorzar. Me 'busco los quilos' de parqueador por cuenta propia, afuera
de la tienda de divisas, cuidando bicicletas y motos. Sí, soy primo del
creador del chachachá, Enrique Jorrín, pero mi música tengo que ponerla
yo, en mi silla de ruedas prestada, porque en el policlínico me dieron
el bate (rechazaron) cada vez que fui a solicitarla". Su silla está
vieja, tiene el eje de una rueda amarrada con un alambre y los bastones
de empuje no sirven. "Súmale a eso las calles rotas y los baches, que
son un suplicio. Tampoco puedo entrar a casi ningún lugar, porque hay
pocas rampas de acceso para minusválidos", describe.

En la calle 240, en Jaimanitas, Guillermo Lemus padece esclerosis
múltiples desde hace 33 años, y hace 15 anda en la misma silla de
ruedas. "Las cajas de bolas trancadas solo me permiten asomarme a la
puerta. Vivo con mi papá Adolfo, de 90 años y María, de 89, que caminan
con bastones y necesitan sillas también", dice.

Por su parte Andrea Soler, de 73 años y vecina del callejón de San
Felipe, sufrió una fractura de cadera y se las ve negras con 158 pesos
de retiro (unos siete dólares), que recibe de asistencia social. Vive
sola con su hijo alcohólico, que en estos momentos se encuentra
internado. Cuenta que la trabajadora social que atiende su caso no la
visita desde hace seis meses: "Esta silla es prestada; la mía mírala
allí, con los ejes rotos y sin rodamientos. También necesito un colchón,
porque estoy durmiendo en una tabla. Llamé por teléfono a Seguridad
Social y me dijeron que hubo cambio de personal (porque) los que estaban
vendían las donaciones de contrabando y los botaron".

Edelmira Pérez Alfonso, de 75 años, vecina de la calle 5ta en Miramar,
es hipertensa, asmática y diabética. Le amputaron las dos piernas en
2010 y los primeros tiempos anduvo en una silla prestada. En 2012 le
alquilaron una en el policlínico, pero a los 15 días perdió el asiento y
el espaldar. Ahora tiene los frenos rotos y está amarrada con ligas.

"Del Policlínico vienen todos los meses a cobrarme el alquiler, pero no
lo pago. Exijo que me la cambien por otra, pero no tienen y amenazan con
quitarme esta, que ni a palos se las doy", denuncia, y añade: "vivo
sola, solicité una Trabajadora Social para que me atendiera y nunca me
contestaron. En cuatro años Asistencia Social solo me ha entregado una
sábana personal y dos jabones. Me enteré que cambiaron a casi todas las
trabajadoras de allí, porque se robaban los insumos que llegaban de
donación".

Algo parecido sucede con Nelson Olano, también vecino del municipio
Playa. Lleva tres años en una silla de ruedas prestada, con las ruedas
en tan mal estado que no puede salir de su casa. "Jamás me ha visitado
un asistente social. Tengo un retiro de 240 pesos, y de ahí tengo que
pagar 50 del refrigerador chino (marca Haier, distribuidos por el
gobierno), con el resto debo inventarme mi comida. La revolución es muy
linda en el televisor. Pero en la vida real es otra cosa".

Luis Proenza se asoma a la calle y mira con desdén la vida pública.
"Quisiera salir y dar una vuelta por el barrio, ir a la bodega o al
puesto de viandas. Pero esta silla no sirve. Además, con los baches en
la calle y las aceras rotas no llegaría ni a la esquina".

En el Policlínico Manuel Fajardo, de Jaimanitas, la recepcionista
informa que "la encargada de atender a los impedidos físicos trabaja
solo los viernes, pero hace rato no viene porque no hay sillas de ruedas
y no quiere darle la cara".

En una oficina de Salud Pública situada en avenida 31 y calle 44 se
realizan los contratos para acceder a una silla de ruedas. Una
funcionaria llamada María del Carmen –no quiso dar su apellido– enumera
los documentos necesarios para efectuar el contrato: "Certificado médico
expedido por el consultorio de la Circunscripción, carné de identidad
del solicitante y el del paciente". Sin embargo María aclara que "ahora
no se están recogiendo certificados porque no hay sillas en existencia.
Hace año y medio trabajo aquí y nunca han entrado sillas, ni siquiera
reparadas".

En el reparto Siboney, el hijo de un exintegrante de la guerrilla del
Che en el Congo está molesto por el tratamiento dado a su padre en la
Asociación de Combatientes. Da detalles de su historia personal: "Al
cabo de dos años de solicitada, nos entregaron una silla de uso,
inmensa, donde mi padre podía bailar, sin antebrazos ni descansadores de
pies. Un verdadero martirio. Pedimos cambiarla, y nos dijeron que no
tenían más ninguna". Este hombre no quiere revelar su identidad porque
él y su padre le escribieron a Raúl Castro. "Espero que el general nos
responda", dice, sin mucho convencimiento.

Sin embargo, en las tiendas de divisas se puede adquirir una silla de
rueda nueva, de cualquier tamaño y marca. A un precio que oscila entre
218 y 264 CUC (equivalente a dólares), una verdadera ilusión para
quienes son lisiados por partida doble: la vida y el Estado.

Source: Lisiados por partida doble | Cubanet -
https://www.cubanet.org/actualidad-destacados/lisiados-por-partida-doble/

No hay comentarios:

Publicar un comentario