sábado, 17 de octubre de 2015

Plomo en la sangre, el temor de los habitantes de dos comunidades habaneras

Plomo en la sangre, el temor de los habitantes de dos comunidades habaneras
ALICIA FERNÁNDEZ | La Habana | 17 Oct 2015 - 10:31 am.

Se quejan de que las autoridades les escamotean resultados de análisis y
piden que los trasladen.

Los vecinos de las comunidades Yuca 1 y 2, en Guanabacoa, viven con un
temor constante, el envenenamiento por plomo en sangre.

Esta es la única sustancia nociva que oficialmente se ha identificado en
los alrededores. Los habitantes de las comunidades se quejan de falta de
información por parte de las autoridades y de respuestas a los enfermos,
que se multiplican. Piden lo que consideran la única solución posible,
el traslado a otro lugar.

Los asentamientos se levantaron hace más de 20 años sobre terrenos en
los que antes Cubana de Bronce arrojaba residuos de su producción. La
idea inicial era que fueran albergues "transitorios", destinados a
acoger damnificados de ciclones, derrumbes y otras desgracias. Sin
embargo, algunos de sus habitantes llevan décadas allí.

"Para llegar a la Yuca te bajas en la parada de El Mikito", indica
Niuris. "Entras por la carretera de Santa María, coges cualquier cosa:
un camión de dos pesos, una camioneta de cinco, un carro de diez; pasas
la línea y, cuando estés llegando a las Ocho Vías, verás las naves a
mano derecha".

En un inicio los pobladores eran solo vecinos del edificio San Pedro
310, de la Habana Vieja. Luego han sido muchos los que han llegado para
quedarse.

Las "Yucas" imitan casitas con techos de zinc, exactamente iguales entre
sí. Sus moradores las han pintado, cercado, adornado con plantas, pero
aún así no escapan al hacinamiento y la miseria.

Milagros lleva 22 años y sus hijos llegaron siendo bebés. Han pasado
toda su vida sufriendo las Yucas.

"Hay plomo por todas partes", asegura. "Si vas al patio y remueves un
poco la tierra empiezas a encontrar los pedazos. Y los niños juegan con
ellos".

En la misma tierra donde juegan los niños, se siembran plátanos,
calabazas y boniatos que los vecinos consumen.

"No tenemos esperanzas de irnos para casas decentes. Mi hijo se fue del
país por eso. Él trabajaba en el hospital Ameijeiras y la única solución
que encontró fue dejarme sola", se queja Milagros.

"Ya llevo 16 años en este lugar", dice una anciana. "A esta parte no
llega el agua. Tenemos que abrir huecos en la tierra, romper las
tuberías y sacarla cubo a cubo. En Yuca 1 pusieron una turbina y más o
menos resolvemos. Pero antes no teníamos ni mercado, ni panadería, ni
teléfono, ni posta médica".

Para "aliviar" la situación, las autoridades instalaron dos teléfonos
públicos. Pero enfermarse en las Yucas sigue siendo un problema serio.

"Por el día tenemos la posta médica para cualquier cosa sencilla, pero
reza por no tener alguna urgencia de noche. Antier a Verónica le dio un
cólico nefrítico y terminó yéndose en una perseguidora porque la
ambulancia nunca llegó", cuenta una vecina de Yuca 2.

'Lo primero que habría que hacer es sacarnos de este lugar'

Los habitantes de las "Yucas" creen que es un hecho que viven con plomo
en la sangre, pero no pueden probarlo. Muchos se niegan a dar su nombre.

"Hace un tiempo una madre mejor informada consiguió que, a través de
amistades, le hicieran a su hija unos análisis de sangre. Los resultados
confirmaron las sospechas, tenía envenenamiento por plomo. El caso fue
silenciado y a la familia, milagrosamente, le dieron un apartamento",
relata una mujer. "Así fue como nos enteramos de que el plomo en sangre
mata".

En el lugar abundan también los casos de cáncer.

"La vecina de atrás murió de cáncer; a la de al lado, la niña se le
enfermó y le dieron casa, pero todos sabemos que tenía cáncer también;
la de enfrente, nadie sabe de qué murió, pero sufrió muchísimo", dice
otra mujer.

En la vicedirección de Higiene y Epidemiología del Policlínico docente
de Centro Habana aclaran que el envenenamiento por plomo no
necesariamente provoca cáncer, por lo que los vecinos temen que en el
terreno haya otras sustancias dejadas por Cubana de Bronce.

Los especialistas en Higiene y Epidemiología reconocen, no obstante, que
"la exposición prolongada al plomo puede ser nociva".

Varios habitantes de las Yucas han escrito cartas al gobierno municipal,
al Partido Comunista, al Poder Popular y a Salud Pública. Cuando fueron
demasiado molestos, dicen, los montaron en una guagua y los llevaron a
una reunión para amenazarlos. No se han callado, aunque ya no saben qué
más hacer.

"No es cuestión de que nos den un poco más de azúcar o de arroz", dice
un hombre, "es que nos están matando".

"En otro país esto les cuesta", opina una joven, "pero nosotros no
sabemos cómo hacerles pagar".

"A mi familia le hicieron análisis de orina, pero me enteré de que no
era suficiente, y me busqué una amistad que nos hizo análisis de
sangre", añade. Afirma que todos tienen diferentes niveles de plomo.

"A mi sobrino de 12 años hay que operarlo de una malformación en la
rodilla. Ahora que sabemos un poco más estamos convencidos de que nació
así por causa del plomo", dice.

Ante tanta insistencia de los vecinos han aparecido por la zona médicos
que han facilitado análisis a los niños y a sus padres. Los resultados
se han demorado más de la cuenta para algunos. A otros, los más
evidentes, se los han llevado, les han hecho pruebas en el hospital y
luego los han devuelto a las Yucas, relatan los vecinos.

Hay una niña hospitalizada y a otra están a punto de llevársela, aseguran.

A pesar del silencio de las autoridades y el desconocimiento de los
vecinos sobre las verdaderas implicaciones del envenenamiento por plomo,
cada día más personas se deciden a expresar su miedo.

Las protestas llegaron a su clímax cuando "se corrió una bola" de que
los resultados de los análisis se habían extraviado. Empezaron a
aparecer letreros en puertas y paredes exigiendo casas y hablando del
temor al plomo.

"Lo primero que habría que hacer es sacarnos de este lugar", dice una
farmacéutica. "Pero qué vamos a esperar si ni siquiera aceptan que
estamos enfermos".

"No creo que nos den ninguna respuesta", apunta Milagros. "Nunca se han
preocupado por nosotros y no lo van a hacer".

"Lo ultimo fue que vino Higiene y Epidemiología y nos dijo que nos
estuviéramos quietos, que aquí no hay ningún problema", afirma un hombre
indignado.

Source: Plomo en la sangre, el temor de los habitantes de dos
comunidades habaneras | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1444664002_17462.html

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