viernes, 4 de diciembre de 2015

Hospital Covandonga, entre charcos y oscuridad

Hospital Covandonga, entre charcos y oscuridad
Médicos y pacientes nos cuentan las condiciones en que se encuentra la
vieja instalación
viernes, diciembre 4, 2015 | Orlando González

LA HABANA, Cuba – Ubicado en el Municipio Cerro, muy cerca del estadio
"Latinoamericano" se encuentra el Hospital Clínico Quirúrgico "Salvador
Allende". Construido en 1896 por el emigrante asturiano Manuel Valle, la
otrora Quinta Covadonga era una casa de salud con varios pabellones
sanitarios que disponía de las tecnologías más avanzadas de la época.

El paso de los años y las crisis posteriores a la revolución llevaron a
sus instalaciones a la decadencia. En la década de los noventa, el
gobierno del Principado de Asturias decidió apoyar con financiamiento y
recursos materiales a la reconstrucción capital y modernización de este
hospital. Pero con todo, hoy la situación del mismo es bastante
preocupante, tanto para los pacientes como para los propios médicos. La
falta de higiene, el mal estado de las instalaciones y el abandono total
se notan a simple vista.

María Elena Carballo es especialista en cirugía oftalmológica. Trabaja
en el hospital desde 1983, y confiesa que le da vergüenza con sus
pacientes por las condiciones higiénicas del lugar.

"De lo que fue este gran centro médico y una vez estuvimos orgullosos,
queda muy poco hoy. El destrozo, la falta de mantenimiento y
despreocupación se pueden observar apenas entras a cualquiera de las
instalaciones. A mí me da vergüenza con los pacientes, la suciedad y el
abandono es en todos los pabellones", dice la especialista.

Añade que "un lugar donde se atienden muchísimas personas, donde se
realizan operaciones de todo tipo, no debería presentar tantos problemas
de higiene. En los últimos años que es cuando más se ha agravado esta
situación. He podido ver aquí de todo. Los mismos trabajadores del
hospital se llevan las lámparas de luz para sus casas, los sillones de
los acompañantes, los implementos de limpieza y hasta las camillas. Esto
no hay quien lo controle. A veces nosotros los médicos tenemos que
limpiar el piso de nuestras consultas porque pasan muchos días y el
personal de limpieza no viene".

En el tercer piso se encuentra el salón quirúrgico de oftalmología.
Todos los lunes y martes se operan de manera ambulatoria más de 15
pacientes con diferentes afecciones visuales. En el salón de espera
donde deben permanecer los acompañantes de quienes se operan, pudimos
conversar con Yamila Díaz. Su padre que tenía cita para una cirugía de
cataratas.

Yamila contó: "Tenemos que poner todas nuestras cosas en el suelo, que
está sucio. En el medio del salón hay un charco de agua que al parecer
lleva varios días sin que nadie lo limpie. De un pequeño local
abandonado que está sin puerta delante de nosotros emana un fuerte olor
a desechos humanos que también al parecer lleva algún tiempo. Yo me
pregunto si un hospital debe estar en estas condiciones. La falta de
higiene es extrema y por lo que veo a nadie parece importarle mucho."

Los elevadores llevan varias semanas sin funcionar. Un buen día se
averiaron y nadie se ha preocupado por repararlos. Los recién operados
de la visión deben de bajar por las escaleras 3 pisos acabados de ser
intervenidos quirúrgicamente. Muchos con ambos ojos vendados deben de
apoyarse en sus familiares para bajar a ciegas corriendo el peligro de
caerse.

"Mi hermano se acaba de operar de una carnosidad de ambos ojos, no hay
ascensor porque están rotos y ahora él no ve nada porque tiene vendas.
Soy mujer y no puedo con él. Tenía mucho miedo que se me cayera en las
escaleras, que ni pasamanos tienen. Por suerte varias personas me
ayudaron a bajarlo los tres pisos y no pasó nada, pero esto es una total
falta de respeto. Las personas acabadas de operarse deben bajar tres o
cuatro pisos por escaleras que a veces están llenas de charcos de agua.

Eduardo López es operario de mantenimiento. Al preguntarle sobre las
condiciones del hospital tanto constructivas como higiénicas, nos
comentó de forma rápida y evasiva. "A nosotros no nos dan nada para
trabajar. Hoy mismo estábamos arreglando unas tuberías de agua que
tienen un gran salidero y tuvimos que traer herramientas propias de
nuestras casas. Bastante hacemos con lo poco que tenemos. De manera
general, el estado de todas las instalaciones es bastante malo", dice López.

En las noches la oscuridad se apodera de la mayoría de los locales.
Donde supuestamente deberían estar las lámparas de luz solo se ven
huecos con cables colgando y en algunos casos tablas que tratan de
disimular la falta de lámparas.

"Esto de noche es una boca de lobo; tengo que traer una linterna de mi
casa cada vez que estoy de guardia para poder trasladarme de un lugar a
otro. La falta de iluminación es en la gran mayoría de los locales y los
salones y pasillos. Hemos planteado este problema en muchas reuniones,
pero la solución no acaba de llegar. La gran falta de higiene es aún más
grave. La semana pasada se detectó una bacteria en uno de los salones
quirúrgicos y lo cerraron para desinfectarlo. Pero ya varios pacientes
habían sido contagiados y en estos momentos permanecen aún bajo
tratamiento", comentó Anisley Orama, estudiante de enfermería que cursa
el quinto año de la carrera en el hospital.

El jefe de servicios es el que controla los recursos y delega tareas,
organiza el trabajo de los operarios de mantenimiento como de limpieza.
Al presentarnos en su oficina para hacerle algunas preguntas sobre los
problemas de higiene, funcionales y constructivos no quiso atendernos
ni ofrecer ningún tipo de declaración.

Source: Hospital Covandonga, entre charcos y oscuridad | Cubanet -
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