jueves, 21 de enero de 2016

Lo que se oculta sobre la medicina cubana

Lo que se oculta sobre la medicina cubana
La desconfianza en el sistema de Salud Pública ha crecido entre los cubanos
miércoles, enero 20, 2016 | Ana León

LA HABANA, Cuba.- Mucho se habla del sistema cubano de salud pública a
nivel internacional. Las diversas misiones de los galenos antillanos en
América Latina, Asia y África han generado positivos criterios por parte
de las autoridades de los países beneficiados y, tras la contribución
contra la epidemia de Ébola durante 2015, de la Organización Mundial de
la Salud. Nadie puede poner en duda la alta calificación de los médicos
cubanos, pero vale preguntarse si el prestigio ganado en el extranjero
se corresponde con la praxis de estos profesionales en suelo cubano.

El cuerpo de urgencias del hospital universitario Calixto García es un
buen ejemplo de lo que provoca el cacareado internacionalismo cubano, en
nombre del cual numerosos médicos -entre ellos los más calificados en su
especialidad- son enviados a cumplir misiones en el extranjero, mientras
en Cuba quedan los estudiantes de medicina de los cursos superiores bajo
la supervisión de especialistas que no siempre poseen la experiencia
requerida para asumir tamaña responsabilidad.

El pasado 14 de enero, mientras la capital cubana era azotada por
lluvias intermitentes, el cuerpo de urgencias del Calixto García estaba
copado de pacientes esperando ser atendidos por solo dos doctores de
guardia. Entre las personas que aguardaban en el salón había una orden
de ingreso con carácter urgente por enfermedad hepática avanzada, una
moribunda que agonizaba a la vista de todo el mundo -con las partes
pudendas prácticamente expuestas- y el anciano registrado en la foto,
que había llegado en condiciones de extrema deshidratación y un estado
de higiene deplorable.

Este paciente fue recibido como caso social y, al momento del
diagnóstico, la doctora no se atrevía a tocarlo porque en los centros
cubanos de salud los médicos no poseen guantes de látex ni protectores
bucales para examinar a los pacientes, exponiéndose a eventuales
contagios. En un hospital de enseñanza -como lo es el Calixto García- se
violan los códigos de prevención y protección -tanto del personal
clínico como de los pacientes- al extremo de que en una misma consulta
de apenas 3 por 4 metros, fueron simultáneamente atendidos una mujer
aquejada de laringitis común y un individuo remitido desde la provincia
de Pinar del Río, donde fue diagnosticado con una meningoencefalitis
bacteriana.

A pesar de la gravedad de dicha patología, los médicos pinareños habían
ingresado y dado de alta a ese hombre en apenas cinco días. Otro de los
rasgos del sistema cubano de salud: enviar los pacientes a casa apenas
muestren el mínimo síntoma de recuperación. De este modo evitan
reinfecciones en el ambiente contaminado de los hospitales, y ahorran al
gobierno cubano un dinero que posiblemente sea destinado a costear la
demagógica propaganda socialista, o los periplos intercontinentales de
los cinco héroes.

Los doctores que estaban de guardia el 14 de enero eran dos jóvenes
latinoamericanos, quienes trataban a los pacientes cubanos con una
consideración y profesionalidad que, cada vez con más frecuencia, se
echa de menos en los galenos del patio. Ambos cultivaban su aprendizaje
bajo la égida de una doctora cubana, cuyo lenguaje era más propio de una
adolescente fiestera que de un médico. En semejante contexto, es fácil
comprender por qué ha crecido la desconfianza de los cubanos en los
servicios que ofrece el hospital Calixto García.

Lo más terrible de esta manera descuidada de ejercer la medicina, es que
los cubanos no poseen el derecho de hacer una demanda por mala praxis.
La recompensa por vivir en un país donde la atención médica se brinda
"gratuitamente" consiste en soportar horas de espera, atropellos y no
pocas negligencias, como olvidar fragmentos de gasa o guantes en el
cuerpo de los pacientes tras intervenciones quirúrgicas. Sin embargo, el
trabajo que el personal de la salud no hace a conciencia ni por
principio ético, es rápidamente ejecutado cuando un familiar del
paciente ofrece dinero, regalos o meriendas.

Mientras los medios de comunicación fabrican elegías sobre el altruismo
de la medicina cubana, el personal de salud y los recursos para brindar
una atención decorosa no son suficientes. La espera para una simple
consulta de diagnóstico puede requerir de una mañana completa, y varios
policlínicos que siempre han brindado atención a la población durante 24
horas, hoy trabajan media jornada porque no hay personal médico para
cubrir los turnos de guardia. Asimismo, resulta normal que en un cuerpo
de urgencias no haya papel para realizar electrocardiogramas, que el
facultativo a cargo no disponga de recetas para prescribir medicamentos,
que el personal técnico sea casi incompetente, o que la única ambulancia
de la unidad no aparezca porque el chofer decidió utilizarla como taxi.

Es harto comprensible, entonces, que una de las principales causas de
muerte en Cuba sean los infartos. Pero también cabe preguntarse cuántos
de tales fallecimientos podrían evitarse si el sistema primario de salud
contara con los recursos necesarios, y los técnicos graduados en masa
por el sistema socialista tuvieran vocación y conciencia para acometer,
desde la ética y la compasión, el humano propósito de salvar vidas.

Source: Lo que se oculta sobre la medicina cubana | Cubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/lo-que-se-oculta-sobre-la-medicina-cubana/

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