jueves, 21 de enero de 2016

Recordar a los muertos de Mazorra

Recordar a los muertos de Mazorra
La historia me la cuenta una enfermera jubilada
miércoles, enero 20, 2016 | Frank Correa

LA HABANA, Cuba.- La historia me la cuenta una enfermera jubilada que
pide no se revele su identidad, por la cercanía familiar con el suceso y
porque no quiere meterse en problemas. "El tema de los muertos en
Mazorra es escabroso", dice, "y se convirtió en tabú entre el personal
de Salud Pública. Conozco a más de un trabajador del sector que fue
amonestado por emitir información y juicio sobre la tragedia".

Su conversación sobre el Hospital Psiquiátrico de La Habana –Mazorra,
como se le conoce popularmente– viene de compartir otro testimonio:
"Ella dejaba al viejo solo, amarrado dentro del cuarto y se iba a
'jinetear' (prostituirse). El viejo se orinaba y defecaba encima y
gritaba sin parar. Lo descubrieron dos trabajadores sociales cuando
pasaron por su casa para el inventario y control de los
electrodomésticos. Ella les dijo que los gritos en el cuarto eran de su
padre que tenía un dolor, pero los muchachos insistieron en entrar y
hallaron al viejo amarrado y defecado. La sancionaron a dos años de
privación de libertad; al viejo lo enviaron para el Hospital
Psiquiátrico de Mazorra, donde le fue peor, porque allí murió de frío y
de hambre".

La enfermera, que vive cerca de mi casa, estuvo cumpliendo misión
internacionalista por dos años en África y acaba de regresar y jubilarse
por el cumplimiento de sus años de servicio. Me dice que desde su
llegada hace unos días ha chocado con una situación extraña en la calle,
donde se nota una gran escasez de alimentos, no precisamente por falta
de existencia agrícola, sino porque no se ponen de acuerdo el Estado y
los agricultores, en relación con los precios. Ha caminado todo el
pueblo buscando viandas para hacer una sopa y no la encuentra. Dice que
le han dado deseos de largarse de misión para cualquier parte, "hasta
para Uganda".

Por estos días en que el fenómeno de El Niño ha afectado con continuas y
fuertes lluvias a la capital cubana, la enfermera se pregunta cómo
estarán los viejitos de Mazorra y le pide Dios que ojala no vuelva aquel
frío, porque tal vez se mueran unos cuantos más.

"Cuando murieron los 27 enfermos de Mazorra, en enero de 2010, nos
enteramos del fallecimiento del viejito a la semana del suceso. Su hija
ya estaba en libertad y se lo dijo alguien en la calle, de casualidad;
pero ni la prisión la había reformado, solo le interesó la muerte para
reclamar la propiedad de la casa, ahora en disputa con otro familiar.
Pero a los vecinos del viejito si nos dolió mucho su fin, porque el
hombre había sido muy bueno toda la vida, muy trabajador y buen vecino.
La vida lo golpeó duro y se volvió loco como tantos en Cuba. La hija lo
amarraba y se iba a jinetear pero luego le fue peor, al caer en manos de
enfermeros y médicos indolentes y sin escrúpulos que terminaron de
matarlo. Sancionaron a algunos, sí, pero allí la complicidad era mayor.
Me pregunto cómo estarán los viejitos de Mazorra ahora con estas aguas,
porque mírame a mí, que estoy en la calle y que regresé de una misión
con dinerito ahorrado, no encuentro una malanga para hacerme una sopa.
¿Dime tú si no es para volverse loco?"

Source: Recordar a los muertos de Mazorra | Cubanet -
https://www.cubanet.org/mas-noticias/recordar-a-los-muertos-de-mazorra/

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