viernes, 6 de abril de 2012

Ganamos un médico

Ganamos un médico
Jueves, 05 de Abril de 2012 12:20
Escrito por Juan Gonzalez Febles

Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) Al Dr. Jeovany Giménez Vega, a
partir de la resolución ministerial 185 del Ministerio de Salud Pública,
le fue restituido el derecho a ejercer la medicina en Cuba. Más de
catorce días de huelga de hambre, seguidas a través de las redes
informales y la prensa independiente, concluyeron en la victoria del
derecho ciudadano, que este joven médico cubano defendió a costa de su
vida.

No es este el único caso en que el ciudadano indefenso ha sufrido el
exceso y la prepotencia de algún o de algunos funcionarios del régimen
militar totalitario que sufrimos. Se trata del surgimiento de una
emergente conciencia ciudadana que reduce la indefensión ante el estado
omnisciente, omnipotente y siempre prepotente.

Sobran los casos en que la prepotencia del estado ha prevalecido. Todo
el mundo en Cuba conoce alguno de alguien que abusa de su autoridad o de
alguien que se equivoca y comete el error que destruye su vida a partir
de la prepotente arrogancia que caracteriza a la banda gobernante.

Es más fácil ser recibido por el mismísimo Dios que por cualquiera de
los ministros del gobierno biraní de la familia Castro. Se sienten
hechos de otra sustancia y más allá de cualquier humana valoración. Son
incapaces de pedir excusas o de reconocer una falta ante alguien que
sientan por debajo de su jerarquía política o administrativa.

La aparente o real victoria ciudadana obtenida con la reposición del Dr.
Giménez Vega podría ser el punto de inicio de nuevas demandas ciudadanas
porque las injusticias y los actos voluntaristas, son muchos.

En Matanzas, la noticia describe como una joven madre disidente y negra
que nunca fue sancionada por tribunal y sobre la que no constan
antecedentes de mala conducta social fue sancionada en una parodia de
proceso, en que la policía quedará impune de golpearla y de golpear a su
hijo menor de siete años. La joven disidente negra fue condenada a ¡tres
años de libertad restringida! Y ahora disfruten el humor negro del caso:
Las declaraciones tomadas al niño de siete años en que este describe la
brutalidad de la policía, se "extraviaron". Para colmo de la injusticia,
se trata de que la disidente ante el peligro cierto de que la casa en
que vive se derrumbe y caiga sobre ella y su menor hijo, ocupó una casa
vacía en buen estado en su misma calle. La policía se presentó a
desalojarla y por tratarse de una disidente la golpearon a ella y a su
hijo con brutal ensañamiento. Para la disidente matancera no habrá
justicia por el abuso sufrido. Si la casa se derrumba con su hijo y con
ella dentro, a nadie le importa. Esto es solo una muestra de cómo se
vive en Cuba bajo la soberanía revolucionaria.

A pesar de todo, erguidos en la defensa de sus derechos se generaliza la
percepción que ningún poder es suficientemente fuerte, cuando se le mira
de pie. Si de derechos se trata, ya resulta incómodo exigirlos de
rodillas. Una nueva dimensión en la lucha por el restablecimiento de la
democracia se corporiza desde el ciudadano de pie que comienza a tomar
conciencia de que solo se trata de saber y poder decir, no.

No obstante, estamos ante una pequeña gran victoria ciudadana.
Enhorabuena Dr. Giménez, usted ganó y todos ganamos un médico. ¿Podremos
arreglar una cita?

Para Cuba actualidad: juan.gonzlezfebles1@gmail.com

http://primaveradigital.org/primavera/component/content/article/119-derechos-humanos/3799-ganamos-un-medico.html

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