sábado, 14 de abril de 2012

La salud pública, en retroceso

Sociedad

La salud pública, en retroceso
Iván García
La Habana 14-04-2012 - 12:24 pm.

Hospitales derruidos y médicos 'negociantes'. ¿Qué fue de aquellos años
en los que Castro hablaba durante horas de la excelencia de los
servicios médicos cubanos?

Una paciente latinoamericana en el Hospital Oftalmológico de La Habana.
(GETTY IMAGES, septiembre de 2006)

Durante sus 47 años de gobierno personal y autoritario, a Fidel Castro
le gustaba recordarnos que Cuba era una potencia médica a nivel mundial.

El comandante-guerrillero solía recitar las estadísticas sobre la
mortalidad infantil y la esperanza de vida. Y luego, orgulloso,
comparaba: "Tenemos mejores tasas de mortalidad infantil que los Estados
Unidos".

Para que las masas aplaudieran, comparaba los progresos de la medicina
después del triunfo de la revolución con la etapa republicana.

Ahora Castro está echado en la cama, haciendo dieta mediterránea,
escribiendo su visión apocalíptica del mundo y, según cuentan,
involucrado en pesquisas alimenticias con plantas como la moringa.

Su hermano Raúl no suele ser tan puntilloso ni autocomplaciente con el
tema de la salud pública. Y es que la medicina de la Isla anda en caída
libre. En enero de 2010, 27 dementes murieron de hambre, frío y malos
tratos en Mazorra, el centro siquiátrico de las afueras de La Habana.

Hay suficientes hospitales, policlínicos y consultorios del médico de la
familia a lo largo y ancho del país; pero más de la mitad necesitan una
reparación capital, modernización tecnológica y la aprobación de medidas
salariales y laborales que incentiven a los galenos a trabajar con
profesionalidad y rigor.

En los centros de salud pública se han convertido en habitual las salas
sucias, los baños desbordados de excrementos, la escasez de medicamentos
y de equipos avanzados.

En 2012, la salud pública en Cuba se ha convertido literalmente en un
asunto de vida o muerte. Si usted llega en estado grave a un hospital,
el personal médico, a pesar de las penurias, intentará mantenerle con
vida. Y las autoridades sanitarias agotarán los recursos disponibles a
su alcance. Si el paciente es un niño o un adolescente, se hurga hasta
en los almacenes estatales y se da luz verde para la compra en el
extranjero de cualquier medicamento de última generación.

Pero cuando se habla de un tratamiento preventivo o un chequeo a fondo,
entonces se notan las carencias. La medicina cubana está diseñada para
impedir el fallecimiento y atender a personas muy enfermas.

No está mal.

Pero poco se hace para mantener una adecuada medicina preventiva, que
sin dudas es la más rentable, dado que garantiza tener una población más
sana. Lo primero que asombra cuando se visita algún deteriorado
hospital, es la cantidad de pacientes aquejados de dolencias que
pudieron haberse previsto en un chequeo médico.

Las consultas de dermatología y alergia están desbordadas, pues el clima
tropical acrecienta ese tipo de enfermedades. (Si se llega con los pies
repletos de ampollas o con un ataque de asma, se saldrá con un
tratamiento para aliviar el malestar, no para prevenirlo o curarlo.)

Si un ciudadano necesita hacerse un estudio para determinar cuál es la
causa que provoca su padecimiento, que se siente a esperar. Y además de
paciencia, necesitará buenos contactos y dinero.

La medicina cubana es (aparentemente) gratuita. Pero para que los
médicos se esfuercen en dar una atención competente, es indispensable
llegar a la consulta, cuando menos, con una merienda, una lata de
refresco o un jugo.

Para hacerse un chequeo a fondo, se necesita algo más que un simple
emparedado de jamón y queso. En estos casos, al técnico debe pasársele a
hurtadillas un billete de 10, 20 o 40 cuc, en dependencia del tipo de
examen. Los propios especialistas recomiendan a sus pacientes que se
realicen los análisis de sangre, exudados o biopsias, en hospitales de
primer nivel.

"Los exámenes en los laboratorios de policlínicos y hospitales de
segunda categoría carecen de rigor", cuenta un especialista. También los
galenos se las agencian para tener una lista de pacientes que "resuelven
cosas".

"A veces llego a la casa con diez sandwiches. Con ellos resolvemos el
desayuno familiar o preparamos bocaditos para las meriendas escolares de
los hijos. Los pacientes que más uno cuida son aquellos que te regalan
lo que nosotros llamamos 'artículos pesados'. Piernas de cerdo, botellas
de aceite, teléfonos móviles o dinero contante y sonante. Dentro de mi
presupuesto mensual contemplo esa 'ayuda extra' recibida de mis mejores
pacientes", señala un doctor con 25 años de experiencia.

La mayor aspiración del personal cubano de salud es partir hacia alguna
misión médica al extranjero. Saben que el gobierno se queda con el 90%
del salario devengado en divisas. Pero es en esas misiones donde pueden
conseguir muebles, autos y equipos electrodomésticos.

Cuando hace 30 años un Fidel Castro presuntuoso hablaba horas y horas de
los logros de la medicina revolucionaria, algo había de cierto. Era una
salud pública que pocos países del tercer mundo se podían dar el lujo de
tener.

Algunos acápites, como la mortalidad infantil y la esperanza de vida,
siguen siendo comparables a naciones del primer mundo (al menos según
las estadísticas oficiales). Pero 70 mil médicos y miles de
especialistas, en algunos casos altamente capacitados, que devengan
salarios de miseria —entre 25 y 35 dólares— a día de hoy se las apañan
como pueden en hospitales desurtidos y desvencijados.

En esta primavera caliente, el personal médico debe tener las antenas de
subsistencia funcionando todo el tiempo. Y ser creativo: en sus
precarias condiciones deben atender a los pacientes y, por debajo del
tapete, gestionar productos en especie o un puñado de chavitos que le
faciliten el quehacer cotidiano.

Allá por los años 80, Fidel Castro estaba tan satisfecho con la salud
pública que un día le dijo a un periodista extranjero: "En nuestro país
cuando usted llega a un cuerpo de guardia, se le atiende sin preguntarle
cuál es su posición política con respecto a la revolución".

Faltaría más.

http://www.diariodecuba.com/cuba/10605-la-salud-publica-en-retroceso

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