lunes, 18 de marzo de 2013

El mito de la salud en Cuba

El mito de la salud en Cuba
Por lagataloca

El mito de la sanidad cubana se desmorona a la misma velocidad que sus
desvencijados hospitales, frustrados profesionales y todo el régimen
comunista en general, sobre todo desde que dejó de recibir la vital
ayuda de los subsidios de la URSS. La revolución castrista de 1959
implantó unos servicios sanitarios en teoría gratuitos y universales
pero, como en el bloque soviético, muy básicos y plagados de carencias.
El gran éxito del Sistema Nacional de Salud cubano, coinciden los
expertos, es que «la propaganda oficial los ha convertido en los mejores
del mundo», mientras sus médicos y enfermeros son los peor pagados. El
problema no es tanto si su nombre es Hugo Chávez, Fidel Castro o
cualquier otro miembro del partido único o del Gobierno, que acuden a
centros especiales. El problema de verdad lo tienen los trabajadores que
malviven con quince dólares mensuales o los presos.

«La sanidad en Cuba es pésima para el ciudadano de a pie por la falta de
recursos. Existe un apartheid que favorece a la élite gobernante y a los
extranjeros que pagan en dólares, mientras se les niega atención médica
a los presos y algunos disidentes por motivos políticos», explica María
Werlau, directora de Archivo Cuba, una organización sin ánimo de lucro
con sede en EE.UU., que investiga este falso mito de potencia médica que
proporciona a la dictadura ingentes réditos políticos y económicos.
Misiones en Venezuela

Darsi Ferret, un médico cubano refugiado político en Estados Unidos
desde 2012, asegura que el sistema de atención primaria está
«prácticamente desarticulado, las consultas están vacías, sus
profesionales han sido enviados a las lucrativas misiones
internacionales», sobre todo a Venezuela. Este exprisionero de
conciencia de 43 años fue expulsado en 2006 del policlínico Luyanó, en
el municipio habanero de 10 de Octubre, por su posición opositora. Como
médico de urgencias sabe lo que es trabajar en instalaciones semi
abandonadas, con falta de higiene, dificultades para encargar un
electrocardiograma, sin medicinas básicas como un antipirético o de
material como una bolsa para la orina. La mayoría de hospitales cubanos
son herencia de la época pre revolucionaria.

A este deprimente cuadro se unen profesionales desmotivados que perciben
entre 16 y 23 dólares mensuales, dependiendo de si es un especialista;
frustrados por no poder atender a sus pacientes como es debido por la
falta de recursos e iniciativa. Berta Soler, líder de las Damas de
Blanco, relata cómo muchos de estos médicos —no todos, precisa— aceptan
regalos «bajo cuerda» a cambio de una mejor atención. «Están
necesitados, el salario no les alcanza para vivir», justifica. Técnica
en microbiología, trabajó hasta 2009 en el hospital América Arias de El
Vedado, hoy «semicerrado». Soler sostiene que «la sanidad no es
gratuita: eso es un mito; a veces los profesionales sugieren que pidas
las medicinas a familiares en el exilio» si no las encuentran en las
siempre desabastecidas farmacias estatales.

Cuba produce medicinas y material sanitario, pero no para sus
ciudadanos. Archivo Cuba ha recabado testimonios de médicos cubanos que
desertaron en las misiones en Venezuela, que explican cómo en ese país
se tiran a la basura medicinas y material para pacientes inexistentes
que han sido pagados por el Gobierno de Hugo Chávez al gobierno de La
Habana.

No todos los cubanos tienen que ir al hospital con sus propias sábanas,
toallas, alimentos, agua, productos de aseo personal y limpieza,
bombilla o colchón. Los extranjeros y los altos cargos del régimen
reciben otro trato en hospitales o clínicas como Cimeq, Cira García,
Ciren, la 43 y Kohly, o en plantas especiales del Hermanos Ameijeiras y
Frank País. Cuba, el país que tuvo a un nominado al Nobel de Medicina
antes de la llegada de los Castro y su revolución comunista, ahora
manipula las estadísticas para camuflar la involución en la salud de los
cubanos.

http://lamula.pe/2013/03/17/el-mito-de-la-salud-en-cuba/lagataloca

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