lunes, 22 de abril de 2013

Éramos tan sanos!

¡Éramos tan sanos!
Lunes, Abril 22, 2013 | Por Luis Cino Álvarez

LA HABANA, Cuba, abril, www.cubanet.org -Un estudio aparecido en el
British Medical Journal asegura que fueron beneficiosos para la salud de
los cubanos el hambre y las vicisitudes que padecimos durante los años
del Periodo Especial.

Según dicho estudio, en aquellos años, debido a la drástica disminución
en la ingestión de calorías y la consiguiente disminución del peso
corporal de las personas, se redujo considerablemente la mortalidad por
diabetes y enfermedades cardiovasculares en Cuba.

También asegura el estudio que fue muy beneficioso para los cubanos que
la dieta forzosa se viera complementada por largas caminatas y los
viajes en bicicleta a los que nos vimos obligados porque la falta de
combustible hizo que colapsara el transporte público.

Para los que vivimos aquellos duros años 90, cuando parecíamos zombis a
los que, de tan flacos, las raídas ropas se nos caían del cuerpo,
resulta insultante la desfachatez de estos doctores que, si no son
cretinos con diplomas, deben ser fieles admiradores de Joseph Mengele.

¡Extraño y bien insensible modo el de estos doctores de calcular la
mortalidad! Debían explicar que en aquellos años disminuiría la
mortalidad por diabetes y enfermedades cardiovasculares, pero aumentaron
los suicidios por pura desesperanza, los devorados por los tiburones y
los ahogados en el estrecho de la Florida. Y ya que hablan de la
conveniencia de combatir el sedentarismo, cómo no, también de los
ciclistas fallecidos en accidentes de tránsito o los que mataron para
robarles sus bicicletas.

También hubo muertos e incapacitados por enfermedades propias de campo
de concentración, como la polineuritis que padecieron millares de
cubanos. Las autoridades sanitarias del régimen atribuían la rara
enfermedad al abuso del alcohol y el tabaco para no admitir que se debía
a la desnutrición.

Pero supongo que los autores del estudio, científicos al fin y que solo
entienden de cifras y experimentos, no deben estar demasiado interesados
en este tema. Después de todo, se trata del Tercer Mundo,
específicamente de cubanos.

Las personas, que se iban para el trabajo con un vaso de agua con azúcar
o un cocimiento de jengibre, hojas de naranja o caña santa como
desayuno, se desmayaban en las guaguas, en la calle; los niños en las
aulas, los presos y los reclutas en las formaciones, pero es posible que
no hayan sido demasiados los cubanos que fallecieron de inanición
durante el Periodo Especial.

Sé que siempre habrá alguno que diga –y tendrá razón- que en el África
sub-sahariana es mucho peor. Pero eso, al menos a mí, no me sirve de
consuelo.

Según el estudio, en la primera mitad de los años 90, la dieta de los
cubanos se redujo de 3 000 calorías diarias por persona a 2 200. Es
poco, pero basta para no morir de hambre. En 1946, la doctora Adelheid
Wawerka afirmó que "una dieta de sólo 1 500 calorías diarias es
demasiado pequeña para vivir, pero demasiado grande para morir". Los
cubanos, siempre tan excepcionales, tuvimos a nuestro favor 700 calorías
de más para sobrevivir. Al menos según el estudio del British Medical
Journal.

En realidad, estuvimos más cerca de la "inanición científica" de que
hablaba la doctora Wawerka que de las 2 200 calorías que dicen en el
British Medical Journal. Incluso hoy, debido al alto costo de los
alimentos en relación a los bajísimos salarios, no son muchos los
cubanos que pueden ingerir esa cantidad de calorías.

La dieta de los cubanos de a pie (por supuesto que no me refiero a la
élite privilegiada y a los ricos que ya hay) sigue bien distante de las
2 500 calorías que se supone debe consumir diariamente un adulto. Se
calcula que la dieta diaria de un cubano promedio -de los que comen
viandas, arroz y frijoles y de vez en cuando, si tienen dinero,
vegetales, huevo y pollo- está por debajo de las 1 500 calorías.

El estudio del British Medical Journal considera que éramos un pueblo
más saludable en los años del Periodo Especial, cuando estuvimos a un
pasito de la olla colectiva. Pero, en vez de quedarnos como estábamos,
bien flacos, con las costillas afuera y los pantalones cayéndose,
apretando el…corazón y dándole a los pedales de las bicicletas que
enviaron los camaradas chinos, en cuanto autorizaron las remesas,
despenalizaron el dólar, acudieron los inversionistas extranjeros y
Venezuela sustituyó a la Unión Soviética, nos dio por comer un poco más
y mejor y por recuperar las libras que habíamos perdido. En
consecuencia, nuestro castigo fue enfermar de diabetes y sufrir infartos
y accidentes cardiovasculares.

¡Malagradecidos que somos los cubanos! ¡Cuánto nos quejábamos del
Periodo Especial, cuando éramos tan sanos! ¿Será cierto eso de que uno
nunca sabe lo que tiene hasta que no lo pierde?

luicino2012@gmail.com

http://www.cubanet.org/articulos/%c2%a1eramos-tan-sanos/

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