viernes, 5 de abril de 2013

La queja médica

Salud Pública

La queja médica
Julio César Álvarez | La Habana | 5 Abr 2013 - 8:54 am.

El personal de la salud recibe dos pesos (0.08 centavos de dólar) por
cada hora de guardia nocturna. Muchos se sienten agraviados al
compararse con militares y miembros de las fuerzas represivas.

Los reclamos de los médicos para recibir remuneración por la realización
de la guardia médica no fueron aceptados por el Gobierno cuando se
discutía el proyecto de los Lineamientos de la Política Económica y
Social del Partido.

Por toda respuesta, los médicos recibieron de las autoridades algo
parecido a un ordeno y mando que el sindicato de la salud no se ha
atrevido a cuestionar: "al ser valorados estos criterios, se ha
considerado que la guardia médica es una actividad consustancial al
ejercicio de la práctica médica y un principio esencial en la formación
de todo profesional de la salud, por la cual no corresponde un pago
adicional".

Según la Dirección del Gobierno "aún no existen las condiciones para
aplicar un incremento general de salario".

Sin embargo, tras la negativa, el Gobierno decidió realizar un
controvertido pago por concepto de nocturnidad a los médicos y
estomatólogos, e incrementarlo al personal de enfermería y demás
trabajadores del sistema.

Del lobo un pelo. Así han calificado algunos médicos la nueva
disposición que autoriza el pago de dos pesos cubanos (0.08 centavos de
dólar) por cada hora de guardia nocturna.

En muchos casos se trata de una frase de resignación ante el temor de
recibir represalias por cuestionar públicamente una decisión
gubernamental, o ante la imposibilidad del trabajador cubano de
declararse en huelga para obligar al gobierno a ceder ante reclamos justos.

En otros, y aunque nadie esté dispuesto a salir a la luz pública, se
considera que la decisión es una burla y una hipocresía de Gobierno,
teniendo en cuenta, sobre todo, los altos salarios y pensiones de los
militares. Muchos de esos salarios superan con creces a los de
cualquiera del personal de la salud, sin contar las gratuidades que les
asignan a todos los uniformados, en especial a los de mayor graduación.

"Que no hay dinero para aumentarnos el sueldo es una afirmación
hipócrita. ¿Cómo no van a existir las condiciones para poder incrementar
el sueldo a los médicos por la guardia médica, si cualquier miembro del
ejército (FAR) o del Ministerio del Interior (MININT) gana más que
nosotros?", se quejaba uno de los médicos a los que se le pidió opinión
y quien solicitó el anonimato.

"Tú ves a cualquier pelagatos de esos de las Fuerzas Armadas, montado el
día entero en los carritos chinos nuevos que les dieron. Parece que el
aire acondicionado y los cristales oscuros les hacen olvidar que en Cuba
lo que más hay es calor y falta de transporte público. Yo conozco
colegas míos cirujanos que ni siquiera tienen un apartamentico propio.
Viven agregados en las casas de sus suegras. Para ir al trabajo, usan la
vieja táctica de ponerse la bata blanca en el antebrazo, y pararse en
los semáforos para que alguien les dé un aventón hasta el hospital. Sin
embargo, cualquier hijo de los jerarcas del Gobierno, sin mérito ni
formación alguna, anda en un auto moderno pagado con el dinero de Liborio".

Dos clases de médicos

"En Cuba los médicos son muy apreciados por el pueblo. Resulta
paradójico, pero es precisamente ese pueblo, que no tiene nada en su
gran mayoría, el que en ocasiones se quita lo poco que tiene para
llevárselo a los médicos a las consultas de los hospitales, o a los
consultorios del médico de la familia. Un paciente te trae plátano, otro
boniato, un refresco o un paquetico de café. Mi consulta se asemeja en
ocasiones a un agromercado", dice Carlos, un médico que afirma ser
revolucionario, pero que concuerda ciento por ciento con los desacuerdos
de sus colegas en cuanto a que la cantidad de dinero asignado por horas
de guardia es, cuando menos, una miseria.

Por otro lado, a Paulino, un oftalmólogo que cumplió misión junto a su
esposa en un país donde se les permite a los médicos recibir donaciones
de los pacientes, no le interesa mucho el tema del pago de las horas de
guardia, al menos por el momento.

Después de cumplir más de cinco años de misión, a su mujer le dieron la
oportunidad de comprarse un apartamento. A él, el Gobierno le dio
permiso para comprarse un automóvil. Compró uno marca Hyundai. Esa
misión les abrió dos puertas, que permanecen cerradas aún para muchos
galenos: techo y transporte. En ese sentido el personal de la salud
considera que existen dos castas de médicos en Cuba: los que cumplen
misión (léase viajar para traer dinero), y los que no viajan.

Y siguiendo una lógica sencilla, muchos se preguntan que cómo es posible
que no se le pueda remunerar a los médicos por la realización de las
guardias, cuando precisamente los servicios prestados por los galenos
cubanos a otros países, junto a otras exportaciones que involucran al
capital humano formado en la Isla, le reportan al Gobierno la primera
fuente de entrada de divisas al país.

http://www.diariodecuba.com/cuba/1365144876_2628.html

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