sábado, 6 de abril de 2013

Paciente eterno

Paciente eterno
Yosvani Anzardo Hernández
6 de abril de 2013

Holguín, Cuba – www.PayoLibre.com – Mucha gente en mi pueblo no logra
nunca tener una buena cama, tampoco Manuel nació con la dicha de dormir
en cama nueva, sin embargo su padre logró algo mejor: Cuando Manuel
enfermó de hepatitis, el viejo armó pieza a pieza una cama de hospital.

Trabajo le costó sacar cada una de las partes de su centro de trabajo,
un viejo taller de reparación de mobiliario sanitario, pero a la larga
el esfuerzo fue recompensado. ¿Quién en este país es dueño de una
flamante y reluciente cama de hospital?

Sólo el niño Manuel podía ufanarse de tal milagro, su cama marca
Bukowansky muy pronto sería famosa en el barrio y hasta más allá, en la
zona de influencia del gordo ¨To´ lo tiene¨ cuyo padre armó un
riquinbili con forma de Harley Davidson.

La cama variaba de altura, sólo había que hacer girar la palanca
adecuada, claro que esto no fue útil sino hasta que Manuel llegó a la
adolescencia y las novias que eran ingresadas en su cuarto variaban de
estatura.

Los fines de semana la cama rodante subía hasta la azotea, donde se
reclinaba el respaldar como las camas de un balneario: la envidia que
generaba era tal que el gordo llegó a proponerle un trueque, pelo a pelo
por su Harley. Pero Manuel no aceptó. Porque en esa moto inventada no
podría cargar cajas de tomate y viandas como hacia los domingos con su
cama-carretilla, ganando así algunos pesos en la mal llamada feria
agro-pecuaria.

Y como su cama contaba con buenos frenos un día se le ocurrió ponerle un
motor de combustión interna de fabricación rusa, según la ley aún hoy
vigente, de esa forma su cama tendría conversión y con un motor de Gas
V8 podría poner carrocería o incluso armar un Volga, un Lada o hasta un
Chaika.

Manuel no lograba separarse de la cama de la cual el padre le dijo un
día (antes de desaparecer, según dicen, ahogado en el mar intentando
escapar) que no debía levantarse, pues para la hepatitis es
indispensable el reposo absoluto.

Después de muchos años de posesión, encima o detrás de su aventurera
cama, Manuel fue acusado de hurto de propiedad estatal. La cama fue
confiscada y depositada en el patio de la empresa de recuperación de
materias primas, y él, citado para juicio.

Era el final de un ingreso de muchos años y así hubiese sido si Manuel
con ayuda de unos amigos no hubiera rescatado su cama de la antorcha que
amenazaba hacerla trozos. No hubo tiempo para transformarla en auto
ruso, pero pocos días después ahí estaba la vieja cama enrolada en lo
que sería su última aventura: convertida en balsa, proa rumbo a la
salud, al alta definitiva. Convirtió al enfermo en prófugo, marino
encamado, almirante del mar de las angustias y nuevamente envidia del
gordo ¨to´ lo tiene¨ y de todas las camas de hospital que anhelan un
día, hacerse a la mar.

http://payolibre.com/articulos/articulos2.php?id=5530

No hay comentarios:

Publicar un comentario