lunes, 7 de septiembre de 2015

No habrá una oleada de médicos regresando a Cuba

"No habrá una oleada de médicos regresando a Cuba"
El doctor Jeovani Jiménez Vega valora la nueva política del Gobierno
hacia los profesionales sanitarios
REINALDO ESCOBAR, México | Septiembre 07, 2015

Los sanitarios emigrados podrán volver a Cuba con un puesto similar al
que tenían

A finales del año pasado, el doctor Jeovani Jiménez Vega decidió irse a
trabajar a Ecuador a través de un contrato privado. Desde Guayaquil,
donde labora junto a su esposa, ha leído en la prensa oficial cubana las
nuevas flexibilizaciones que permitirán a los sanitarios emigrados
reincorporarse al sistema de Salud Pública en la Isla.

El galeno, autor del blog Ciudadano Cero y separado de su profesión en
2006 a causa de una protesta por los bajos salarios del sector, también
protagonizó una huelga de hambre con la que logró ser restituido a su
anterior puesto de trabajo en el hospital de Guanajay. En esta ocasión,
ha respondido por correo electrónico varias preguntas para los lectores
de 14ymedio sobre las nuevas medidas, las expectativas y dudas que estas
generan.

Pregunta. ¿A qué le atribuye la adopción de estas flexibilizaciones para
los médicos cubanos radicados en el exterior?

Respuesta. Es obvio que se trata de una reacción para contrarrestar el
éxodo masivo de profesionales del sector. Las autoridades cubanas
tuvieron sobrado tiempo, de hecho décadas, para hacer todo lo que hoy
prometen. Sin embargo es sólo ahora, cuando se está produciendo la
estampida, que decide implementar una política mucho más justa. Quienes
le generamos al país entre 8.000 y 10.000 millones de dólares anuales
con nuestro trabajo en el exterior, bien que nos lo merecemos.

Hasta ahora el trabajador sanitario solo había recibido palos, un trato
despótico y la explotación capitalista de su trabajo –en el sentido más
estricto de la frase– cuando percibe en una misión oficial de trabajo en
el extranjero sólo el 20% del salario que se pacta entre países. Sobre
esta situación no se ha dicho ni una palabra y está en el centro mismo
de las deserciones.

P. ¿Cree que muchos de estos galenos radicados en el extranjero están
pensando en el retorno a la Isla?

R. No existe tal demanda de regreso de los médicos que desertaron de
misiones o salieron a trabajar por contratación individual. Ellos
tomaron su decisión en firme después de pensárselo bien. Lo que es una
realidad más que evidente para millones de cubanos es el deterioro
profundo, lamentable y sistémico de la atención médica a todos los
niveles a lo largo del país. Hemos sido testigos durante décadas del
deterioro estructural progresivo de los consultorios médicos,
policlínicos, clínicas estomatológicas y hospitales. Mientras el
Gobierno cubano continúa desviando recursos para pulir su aparato
represivo y nuestros neoburgueses se lo gastan en grande en hoteles de
lujo y paseos por Turquía.

P. ¿Entonces no lo ve como una apertura?

R. Dudo mucho que estemos frente a un auténtico cambio aperturista del
régimen. Estamos ante un Gobierno que en el resto de su accionar no ha
cambiado nada, que se sigue conduciendo en su dinámica interna como una
auténtica dictadura. Aún reprime del modo más impune y sistemático la
disidencia de ideas y otros derechos humanos básicos. No ha lanzado la
más mínima señal, en el resto de sus facetas, que induzca a pensar que
estas medidas puedan engranarse en un cambio de mentalidad conducente a
aperturas reales.

Estamos simplemente ante un giro pragmático para adecuarse a la nueva
circunstancia.

P. ¿Cuál ha sido la reacción entre los médicos que conoce?

R. Oscila entre la alegría, el desdén y el escepticismo.

P. ¿Es posible revertir el éxodo de profesionales de la salud con estas
flexibilizaciones?

R. El daño ya está hecho. Todo lo que sucede hoy pudo, en buena medida,
haberse evitado si el Ministerio de Salud Pública y el Gobierno cubano
hubieran escuchado en serio las demandas de nuestros trabajadores.
Debieron haber estado atentos a sus necesidades y seguir una política
más justa y recíproca hacia un sector que durante los últimos tres
lustros ha generado más del 50 % del PIB cubano, sin que eso haya
redundado en mejoras del status de vida de su personal.

Cada médico cubano que tomó la decisión de salir de la Isla para
trabajar en el extranjero, lo hizo a partir de experiencias personales
negativas y en busca de horizontes diferentes y más prometedores. En la
mayoría de los casos dejó en la Isla condiciones de trabajo
extremadamente precarias: un salario absurdo que se agotaba en una
semana, el irrespeto, la frecuente prepotencia y hasta el despotismo de
las autoridades de su ministerio y de su Gobierno. Ese profesional
experimentó un altísimo grado de frustración por haber consagrado la
mejor parte de su vida a una labor sin ser justamente recompensado.

Ese galeno se sintió defraudado, cuando no traicionado. De manera que
evocará esas frustraciones y maltratos a la hora de sopesar una decisión
como la de regresar a Cuba.

P. ¿Habrá una oleada de médicos regresando a los hospitales cubanos?

R. Es muy dudoso que suceda un regreso masivo, pero no es del todo
descartable que algunos decidan regresar después de trabajar por un
tiempo en el extranjero, sobre todo si las autoridades cumplen por esta
vez con su palabra e instrumentan en la práctica lo prometido. Ya
sabemos que con el Gobierno cubano del dicho al hecho siempre habrá un
buen trecho.

Dudo muchísimo que ese retorno suceda en forma de una oleada, tampoco
inmediatamente. Hay demasiada desconfianza generada por décadas de
promesas incumplidas para que ahora, por obra y gracia de un artículo en
Granma, aquel que tomó la decisión más trascendental de su vida, regrese
sin más ni más.

P. ¿Considera que esta medida podría abrir una brecha para que más
médicos salgan de Cuba una vez que se han eliminado los castigos?

R. La época del miedo a los castigos va quedando atrás. Quizás algunos
perciban justo ahora el esperado disparo de salida, aunque hay aún
muchos profesionales que nunca salieron del país porque no encontraron
el modo de financiarse la empresa. Aquellos que hemos optado por
trabajar fuera de Cuba, o bien lo hicimos a partir del préstamo de
amigos y familiares o con el dinero acumulado en alguna misión médica
oficial en el extranjero.

P. ¿Además de los recursos para el viaje, qué otros obstáculos se
anteponen en el camino?

R. Durante los últimos meses se implementó la práctica, sin duda
deliberada, de demorar todos los trámites de validación legal de
documentos en el Ministerio de Relaciones Exteriores y en el resto de
los ministerios con el evidente fin de obstaculizar cuanto sea posible
la salida del país de los galenos y profesionales de otros sectores.
Esta rémora sólo puede explicarse como una política disuasiva para
desestimular futuras fugas.

P. En el anuncio aparecido en Granma solo se incluyen entre quienes
pueden retornar a los que salieron bajo la nueva Ley Migratoria, que
entró en vigor en enero de 2013, pero nada se dice de los que salieron
antes. ¿Qué opina de eso?

R. De ser así, estaríamos ante la perpetuación de una grave injusticia.
Impedir que cualquier ciudadano cubano ingrese de forma libre a su
propio país es una gravísima violación de los derechos humanos,
practicada por el Gobierno cubano durante medio siglo. Todo aquel que
aún dude que estamos ante una rancia dictadura, que tome este botón de
muestra: un médico imposibilitado por un grupo de funcionarios de
reunirse con sus hijos durante ¡ocho años! por algo tan simple como
haber dado por concluido un contrato laboral, pues nada más que eso es
lo que hace quien "deserta" de una misión.

Una decisión así incluso se opondría al objetivo central de la nueva
política, que no busca otra cosa que desestimular salidas y fomentar el
regreso del mayor número de profesionales entre aquellos que un día
partieron.

Source: "No habrá una oleada de médicos regresando a Cuba" -
http://www.14ymedio.com/nacional/oleada-medicos-regresando-Cuba_0_1848415146.html

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